Entregaste tres videos por 300 dólares. La marca los usó en anuncios durante todo un año. Y vos no cobraste un peso extra — porque nadie habló de derechos de uso. Esta escena se repite todos los días en el mundo UGC, y es probablemente la forma más silenciosa en que un creador pierde plata.
Cuando trabajaba del otro lado, como manager de un hotel de lujo, veía llegar cotizaciones que no mencionaban los derechos de uso. Ninguna marca te va a corregir ese error: si no los cobrás, los usa gratis. Vamos a desarmarlo para que no te pase.
Qué son los derechos de uso
Cuando creás un video, sos el autor del material. La marca que te contrata compra dos cosas distintas: la creación de la pieza y la licencia para usarla — dónde, por cuánto tiempo y de qué forma. La tarifa base cubre lo primero y un uso acotado de lo segundo. Todo lo demás es una línea aparte en tu factura. Es el mismo principio por el que un fotógrafo no cobra igual una foto para un feed que esa misma foto en una valla publicitaria.
Creación y licencia son dos cosas distintas y se cotizan por separado. Es la línea más rentable de tu factura — y la que casi nadie factura.
Los tipos que tenés que conocer
- Uso orgánico: la marca publica la pieza en sus propios canales (feed, historias, web). Va incluido en la tarifa base, pero con plazo: 90 días es un estándar razonable.
- Uso en anuncios (paid): la marca invierte dinero en mostrar tu pieza a más gente. Se cobra aparte, típicamente entre un 30% y un 50% de la tarifa base por cada 30 días de campaña.
- Duración: toda licencia tiene fecha de vencimiento. El uso indefinido (perpetuity) existe, pero se cobra un 100% o más sobre la base — y pensalo dos veces antes de venderlo.
- Exclusividad: si la marca te pide no trabajar con su competencia, te está sacando ingresos futuros. Eso vale entre un 25% y un 50% adicional por mes de exclusividad.
Y una mención aparte para el buyout: cuando te piden firmar que «el material pasa a ser de la marca», te están comprando todos los derechos para siempre. Se puede vender, pero se cotiza aparte y caro — nunca al precio del uso orgánico.
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Descargar la guía gratisUn ejemplo con números
Supongamos que cobrás en el rango inicial —revisá cuánto se cobra por un video UGC de viajes— y vendés un pack de 3 videos por USD 300, con uso orgánico por 90 días incluido. La marca quiere además usarlos en anuncios durante tres meses. A un 40% de la base por cada 30 días de campaña, esa licencia suma USD 360. Total: USD 660 — más del doble del pack. Sin ese desglose, hubieras entregado exactamente el mismo trabajo por 300, y la marca hubiera usado tu material en campañas igual.
Y no es un abuso pedirlo: las marcas que invierten en publicidad están acostumbradas a pagar licencias. Lo que las sorprende no es que las cobres — es que no las cobres.
Cómo escribirlo desde el primer correo
No hace falta un contrato de diez páginas para empezar. Alcanza con una línea en tu cotización: «Uso orgánico por 90 días incluido. Uso en anuncios, exclusividad y extensiones se cotizan aparte». Esa frase te posiciona como profesional antes de la primera llamada, y del otro lado se nota: quien decide prefiere mil veces una propuesta con derechos claros que una ambigua que va a traer problemas después.
Esto vale incluso cuando no hay dinero de por medio: en un canje, los derechos limitados son la diferencia entre una colaboración inteligente y trabajo gratis. Si estás armando tus primeras piezas para un portfolio sin clientes, escribí tu política de derechos hoy, antes de necesitarla. Y si querés el desglose completo con tarifas, plantillas y contratos, está en el ebook.